Ayer me fui de trekking por unos de los cerros más altos de la cordillera de la costa, el Cerro de Roble. Mis compañeros de viaje: una finlandesa, una austriaca, y por supuesto chilenos.
Por la mañana, sobre las 10.30, hicimos la primera parada en Caleu (a 70Km de Santiago), un pueblecito indígena muy importante por su riqueza minera en oro, plata y cobre. Me contaba el guía que "Caleu" significa "ser transformado" en mapuche, y se debe al cambio a tonos rojizos de las hojas de los robles en otoño. Allí recargamos pilas con un desayuno completamente campestre: empanadas chilenas (rellenas de pino o queso y tomate) y pan amasado recién salidos del horno... buenisimos!.
Bueno, tras esta breve parada iniciamos nuestra caminata a las 11.00 aprox hacia el Santuario del Roble ( tarifa de entrada $1.100 por ir en furgoneta). Nos advierte de la existencia de zorros y pumas concolor . . . aquí empieza la real aventura!!
Unos kilómetros más allá, nos detuvimos en nuestro punto de inicio de la caminata. Tras observar la vista hacia el poniente, nos equipamos y comenzamos el ascenso.
Al poco andar y mirando hacia el oeste ya podíamos divisar el Oceano Pacifico, aunque esta imagen no se percibe con mucha nitidez (es la línea azul del fondo...) sólo hay que imaginar un poco :)
Seguimos subiendo, y mientras el guía nos iba describiendo la flora y la fauna propios de la zona. Una hora y media más tarde, sobre las 14.00 llegamos a la cima del cerro, de 2.222 metros, desde la que hicimos nuestro particular picnic. Estuvimos más de una hora sentados en el borde de un precipicio, desde que se divisaba la Cordillera de los Andes, destacando el Aconcagua, ligeramente nevado. Mientras dos condor andinos nos sobrevolaban...
Terminamos nuestro descenso a las 17.00 y una de nuestras compañeras de viaje, una chilena ya veterana en estas excursiones, nos invitó a cenar en su cortijo en el mismo Caleu. Y digo cenar, porque aunque fuesen las 6 de la tarde, nos hinchamos de comer. Tomamos cebollas con tomates aliñadas con jugo de limón, y longanizas con pan amasado. Todo acompañado por vino de la zona. Para terminar, una torta de limón casera, muy buena pero suficiente para terminar el día.
La aventura finalizó hacia las 21.00 después de una hora de viaje de vuelta a Santiago, terminamos muy cansados!! Si quereis ver más fotos, pinchad en este link. Hasta la próxima!!!



